CARACAS, VENEZUELA – Bajo el lema “Tu desastre tiene potencial”, se llevó a cabo una jornada de fe transformadora donde se invitó a los asistentes a cambiar la perspectiva sobre sus crisis personales, financieras y emocionales. Basándose en el pasaje bíblico de Juan 1:43-51, la enseñanza central subrayó que Dios no busca personas perfectas, sino corazones dispuestos a seguirle en medio de su imperfección.
El mensaje abordó una realidad común: el sentimiento de que la vida es un caos. Sin embargo, la prédica enfatizó que, para Dios, el «desastre» no es un impedimento para el crecimiento, sino el lugar donde Su gracia se manifiesta con mayor fuerza.
«Tu Nazaret —ese pasado, ese divorcio, esa quiebra o esa lucha secreta— no asusta a Jesús. Él no huye de tu desastre; Él camina contigo hasta el final», se afirmó durante la ministración.
La nota de prensa destaca tres principios fundamentales compartidos durante la enseñanza:
No fuiste llamado a resolverlo, sino a seguirlo: Se desafió la necesidad humana de controlar el futuro. Jesús no entrega planes detallados de cinco años; Él extiende una invitación diaria: «Sígueme». La fe no necesita detalles; necesita confianza.
Tu «Nazaret» no asusta a Dios: Así como Natanael dudó de que algo bueno saliera de Nazaret, el mundo suele descartar a quienes están en crisis. El mensaje fue claro: Dios usa lo que el mundo desprecia para mostrar Su gloria.
Dios te encontró a ti: Se aclaró que el Evangelio no es el hombre buscando a Dios, sino Dios buscando al hombre. «Si tú encontraste a Dios, puedes perderlo; pero si Él te encontró a ti, Él nunca te dejará ir».
A diferencia del sistema del mundo que exige «ver para creer», la prédica instó a los fieles a adoptar la lógica del Reino: creer para ver. Se hizo un llamado a renunciar al «síndrome de Adán» (esconderse por vergüenza) y a dar un paso al frente en fe.
Como cierre, se anunció con entusiasmo la gran Fiesta de Resurrección este próximo 5 de abril, un evento que promete ser un hito de «cielos abiertos» y milagros para la comunidad. Se espera que lo que hoy parece trabado o en desorden, encuentre libertad y propósito bajo la autoridad de quien es Rey y no hace encuestas, sino decretos de bendición.