Caracas, 01/03/26 – Este domingo, la iglesia ofreció un mensaje inspirador bajo el título “El milagro requiere que te ensucies”, centrado en la fe activa, la obediencia y la importancia de atravesar procesos de transformación para recibir los milagros de Dios. La prédica estuvo basada en el Evangelio de Juan 9:6-7, donde Jesús sana a un hombre ciego de nacimiento, aplicando lodo hecho con tierra y su saliva sobre sus ojos, y enviándolo a lavarse en el estanque de Siloé.
El pastor explicó que este milagro no solo representó la restauración física de la vista, sino un proceso de obediencia y confianza. Destacó que los milagros no llegan de manera inmediata ni siempre se presentan “limpios o perfectos”, sino que requieren involucrarse en los procesos que Dios establece, aun cuando puedan parecer incómodos o desafiantes. El hombre ciego, a pesar de estar sucio y ser objeto de la mirada de la gente, avanzó hacia el estanque y fue restaurado completamente, mostrando que la obediencia activa es clave para recibir la manifestación de la gracia de Dios.
Durante la prédica, se enfatizó que la espera pasiva puede confundirse con obediencia, y que muchas personas no alcanzan sus milagros porque rechazan el proceso que Dios les propone. El mensaje animó a los asistentes a no dejar que la vergüenza, las etiquetas del pasado o la crítica de otros detengan su camino hacia la bendición. Además, se destacó que Dios utiliza incluso lo que otros desprecian o han pisoteado como materia prima para sus milagros, recordando que la gracia divina es suficiente para que cada creyente funcione y brille, independientemente de sus circunstancias actuales.
La congregación fue invitada a tomar acción y avanzar en obediencia, confiando en que la voz de Dios los guía hacia su milagro, aun cuando el camino implique enfrentar lodo y dificultad. El mensaje concluyó con una poderosa oración colectiva, declarando la decisión de dejar de esperar pasivamente y comenzar a actuar en obediencia, asegurando que los milagros se manifiestan cuando se confía y se camina según el propósito de Dios.
Con este mensaje, la iglesia refuerza su compromiso de guiar a sus miembros hacia una fe activa, donde la obediencia, la confianza y la participación en los procesos divinos son fundamentales para experimentar la restauración y la bendición en todas las áreas de la vida.